ESPACIO DE FAMILIAS

Vídeo guiado por las explicaciones de nuestra psicóloga Ana B. Medialdea, responsable del proyecto Orientad@s

Descarga el documento aquí

Creamos este nuevo espacio para resolver diferentes consultas de las familias sobre posibles problemáticas que pueden darse en casa con hijos e hijas adolescentes en estos tiempos en los que estamos toda la familia en casa. El objetivo es ofreceros recursos y herramientas para poder hacer frente a situaciones que pueden complicar la relación en casa influyendo en el clima familiar. 

Puedes dirigirnos tus preguntas rellenando el siguiente formulario. Una vez recogidas dichas consultas nuestras profesionales, del programa de «Salud joven», responderán a las mismas a través de este mismo espacio. Os informaremos vía mail de cuando subiremos las respuestas a vuestras dudas para que podáis recoger sus sugerencias y poder resolver esos posibles conflictos.

La única intención es que,  este nuevo espacio, os ayude a mejorar las relaciones familiares ¡¡Esperamos vuestras consultas!!

ATENCIÓN PSICOLÓGICA DURANTE EL CONFINAMIENTO

En esta página encontrarás toda la información sobre atención psicológica telefónica gratuita y confidencial habilitada para atender las necesidades derivadas de la emergencia sanitaria por la COVID-19.

1. Recursos del Ayuntamiento de Fuenlabrada:

Atención psicológica general:

  • Servicio disponible en el número de teléfono 91 649 70 70 de lunes a viernes entre las nueve de la mañana y las tres de la tarde, incluye orientación, apoyo y contención psicológica y emocional y dispone de un servicio específico para los casos de duelo.

Atención psicológica para jóvenes y sus familias:

  • Centro Juvenil de Orientación para la Salud y Orientad@s, en el que se atiende a jóvenes y a sus familias sobre cualquier tema que les afecte a través del correo electrónico cejosfuenlabrada@gmail.com y de las redes sociales @cejosfuenla.

Otros recursos de atención psicológica en Fuenlabrada:

  • Servicio de Atención a la Víctima de Policía Local permanece abierto de lunes a viernes, entre las 9.30 y las 13.30 y entre las 17.00 y las 21.00.
  • Clínica Universitaria de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) está ofreciendo también un servicio de atención psicológica telefónica que funciona de lunes a viernes en horario de mañana y tarde.

2. Recursos de atención psicológica estatales y comunitarios:

Comunidad de Madrid:

  • Atención psicológica para facilitar el afrontamiento y la gestión emocional provocada por la situación de alerta social y sanitaria derivada de la crisis del coronavirus (COVID-19). El número de teléfono es el 900 124 365, disponible las 24 horas del día los siete días de la semana. En él, se recibe atención psicológica por profesionales colegiados para ayudar a regular la gestión emocional. Se realiza a través de la Oficina Regional de Salud Mental y
  • Adicciones de la Consejería de Sanidad, en colaboración con el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

MINISTERIO DE SANIDAD

Se puede contactar en los siguientes teléfonos:

  • Servicio telefónico de Primera Atención Psicológica para:
  • Población general con dificultades relacionadas con la alerta y la cuarentena por Coronavirus: 91 700 79 88
  • Familiares de personas enfermas o fallecidas por el coronavirus: 91 700 79 89
  • Sanitarios y otros intervinientes que precisen de apoyo como consecuencia de su intervención directa en la crisis del coronavirus fuerzas y cuerpos de seguridad, policía local…): 91 700 79 90
  • Más información sobre este servicio en http://www.infocop.es/view_article.asp?id=8666&cat=44

GUÍAS DE ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA

Puedes acceder también a las diferentes guías de orientación psicológica elaboradas por organismos oficiales sobre gestión emocional, duelo y otras problemáticas, en el siguiente enlace del Colegio Oficial de Psicólogos/as:
https://www.cop.es/index.php?page=GT-AreaPsicologicaEmergenciasCatastrofes-Documentacion

ESPACIO DE FAMILIA

“AHORA MÁS QUE NUNCA, TODOS Y TODAS SOMOS ADOLESCENTES”.

La adolescencia es una etapa en la que se desarrolla la conexión con lo social, donde las relaciones con sus iguales son su fuente de bienestar y felicidad. De aquí, que estos días que estamos pasando en casa aislados y aisladas, puedan provocar situaciones complicadas con nuestros hijos e hijas adolescentes, porque necesitan ver a sus amigos y amigas y eso pueda producirles enfado, tristeza y frustración.

Os damos algunas sugerencias para sobrellevar las posibles situaciones que puedan darse con vuestros hijos e hijas:

  • Es importante que hagamos el esfuerzo de ponernos en su lugar. A nosotros y nosotras, como adultos y adultas, también nos cuesta estar en casa y buscamos cualquier excusa para salir de casa (pasear al perro, comprar, ir a la farmacia…) pues imaginaros ellos y ellas como se pueden sentir también. Los y las adolescentes viven en la inmediatez y no están habituados y habituadas a la espera y a la paciencia, habilidades esenciales para la vida adulta, por lo que estos días aprenderán de todo ello, pero necesitan de nuestra paciencia para conseguirlo.
  • No pasa nada porque quieran estar en sus habitaciones solos y solas y que estén conectados y conectadas con el móvil, con las redes sociales…, es normal y ahora más que nunca es el momento de dejarles y acordar con ellos y ellas tiempos para que tengan intimidad. Es su manera de comunicarse con el exterior como nosotros y nosotras también lo hacemos.
  • Necesitan momentos de independencia. La adolescencia se caracteriza precisamente por el paso de la dependencia emocional de la familia a la independencia de ella y la construcción de la propia personalidad, de aquí que en muchas ocasiones nos puedan llevar la contraria. Escuchemos lo que nos dicen y no tiremos por tierra sus argumentos o sus opiniones, es importante que sientan que son parte de la familia y se les tiene en cuenta.
  • Estos momentos en los que no nos queda otra que estar en casa hay que verlo como una oportunidad para compartir momentos juntos en familia y proponer alguna actividad en común sin forzar. Os damos algunas ideas:
  • Ver alguna serie con ellos y ellas que les guste, acorde a su edad, y luego comentar en familia.
  • Proponer jugar a algún juego de mesa. Puede sorprendernos su reacción, y seguro que en algún momento acceden a ello y pasáis un rato divertido.
  • Poner videos de grupos de música o cantantes que a ellos y ellas les guste y bailar toda la familia, seguro que os echáis unas risas.
  • Organizar y elaborar un álbum de fotos con sus amigos y amigas…. Hay muchas páginas online que te permiten hacerlo. De esta manera podrán compartirlo con sus amigos y amigas cuando vuelvan a encontrarse. Les encanta fotografiarse y compartirlo.
  • Es importante no agobiarles con las tareas escolares y que la única comunicación que tengamos con ellos y ellas sea para decirles que se pongan a hacer los deberes. Hay tiempo para todo. Aunque no lo creamos de esta situación vamos a aprender también muchas cosas importantes para la vida y en definitiva para ser felices, como es el apreciar las pequeñas cosas y entre ellas la rutina de ir al instituto de la que tanto se quejan y nos quejamos también nosotros y nosotras de ir a trabajar. A ser solidarios porque quedarse en casa es SOLIDARIDAD y que mejor oportunidad que esta para enseñarles esto a nuestros hijos e hijas. No os preocupéis por el tema académico, esto es aprendizaje también para su vida adulta y no es tiempo perdido el estar en casa.
  • Intenta evitar los conflictos, quizá no sea el mejor momento para llevarles la contraria quizá sea el momento, como hemos dicho anteriormente, de escucharlos porque tienen mucho que decirnos. Sería bueno explicarles y enfocar estos días de encierro en casa como una muestra de RESPETO Y TOLERANCIA y el papel que tenemos como personas en esta sociedad que ahora más que nunca necesita ciudadanos y ciudadanas que sean capaces de ponerse en el lugar de las más vulnerables y nosotros y nosotras somos su modelo, haciéndoles partícipes de todo esto.

En definitiva, nuestros hijos e hijas serán personas adultas felices si consiguen desarrollar habilidades tan importantes como la empatía (habilidad de ponerse en el lugar de la persona que tienes enfrente) y el respeto por los y las demás, y estos momentos que estamos viviendo son una oportunidad para hacerlo desde el respeto mutuo, la paciencia y sobre todo no olvidar que en algún momento nosotros y nosotras también fuimos adolescentes.

¡Ánimo y paciencia, saldremos de esto más unidos y unidas y más fuertes!

  • Cómo manejar la ansiedad y la incertidumbre durante el confinamiento:

La situación que estamos viviendo no es una situación normal. Hasta este momento, no habíamos tenido que enfrentarnos a algo así, por lo cual es normal que aparezcan emociones que hasta ahora no habíamos experimentado y que no sepamos muy bien cómo manejar. Al igual que también es normal que esta situación la estemos viviendo desde el miedo, la incertidumbre y que eso fomente mucho más el miedo a enfermarnos y morir. Como padres, madres y buenas guías de nuestros hijos e hijas, es necesario que tengamos en cuenta que ahora más que nunca necesitamos gestionar las emociones para no “contagiar” en la medida de lo posible nuestros miedos a nuestros hijos e hijas. Al ser sus principales figuras de referencia, es importante que vean en nosotros y nosotras seguridad, de ese modo ellos y ellas también la sentirán.

Dicen que el miedo es una emoción que se contagia y propaga igual de rápido que un virus, por ello es muy importante que podáis seguir estas pautas para gestionar el miedo y la ansiedad y evitar en la medida de lo posible hacer que vuestra ansiedad aumente aún más:

  1. Selecciona bien la información y limítala: Intentar leer el periódico o poner las noticias una vez al día. Elige una fuente fiable y trata de hacerlo solamente una vez. Es importante estar informados sobre la situación que estamos viviendo, pero sobre exponernos nos ayuda a fomentar nuestro estado de alerta y de malestar.
  2. Evita estar constantemente hablando del problema. Muchas veces pensamos que hablar de un problema nos ayuda a gestionarlo y a desahogarnos, pero ocurre todo lo contrario. En la emoción del miedo, hablar constantemente con todo el mundo acerca de ello lo que provoca es más miedo. Además, esto puede generar también mucho malestar en nuestros hijos e hijas, ya que ellos y ellas aún tienen menos recursos para gestionar el miedo que nosotros y nosotras.
  3. Intenta localizar esos pensamientos que te generan estrés y malestar. Localízalos y escríbelos hasta que los lleves a la saturación. Cuando estamos con ellos a nivel mental, sin darnos cuenta les damos poder y acabamos por creerlo y pensar que son ciertos. Por ello, escríbelos y sácalos de ti.
  4. Intenta hacer un análisis de los peligros reales: Con el objetivo de manejar de la mejor manera posible tu ansiedad, te invito a que hagas una lista de los miedos que tienes actualmente con respecto a esta situación. Con cada situación, analiza la probabilidad que esto ocurra basándote en tus condiciones personales. Ahora, con cada situación, intenta analizar cómo podrías manipularla de una forma realista para poder evitar la consecuencia que más estás temiendo. Una vez que ya la has analizado y has podido comprobar si está en tu mano o no manipular la situación, trata de ver si realmente ese miedo tiene alguna utilidad en tu día a día. Si te ayuda para mejorar en tu día o te ayuda a amargártelo. Este ejercicio y el anterior, puedes proponérselo a tu hijo/a adolescente para que pueda aprender a gestionar sus pensamientos intrusivos.
  5. Evita negar tus emociones y exigirte ser fuerte: Estamos viviendo una situación que no habíamos vivido hasta ahora y es dura, por ello, permítete llorar si sientes que tienes que hacerlo, no pasa nada por llorar, no pasa nada por sentirte débil y con incertidumbre. No pasa nada porque sientas empatía por las personas que están enfermando o que tienen familia que lo está pasando muy mal. Eres una persona humana, permítete serlo. Eso además ayuda a nuestros hijos e hijas a permitirse también sentir la emoción de la tristeza. Permítete coger un papel y un boli y escribir todo lo que sientes y llorar mientras que lo haces, si así lo necesitas. Estar triste no es perjudicial para nuestra salud emocional, lo que es perjudicial es negar esa emoción o dejarnos arrastrar por ella hasta el punto de que nos impida hacer nuestras tareas. Por ello, permítete estar triste, dedica un tiempo cada día a dejar salir un poco de ella, pero automáticamente después, a pesar de sentir tristeza, sigue haciendo las tareas que tengas que hacer.
  6. Establece una rutina, no tener una rutina nos desconecta de la realidad y no estar conectados con la realidad nos puede generar consecuencias emocionales graves. Quítate el pijama, para no fomentar el estado de apatía, para sentirte activo y para poder realmente diferenciar cuándo es un momento de actividad y cuándo de descanso.
  7. Proponte pequeños objetivos que conseguir en tu día a día. Evita ser demasiado exigente contigo mismo, ahora es un buen momento para fomentar nuestra flexibilidad, no pasa nada si no cumplimos y si no rendimos todo lo que rendíamos. Estamos en un momento diferente y necesitamos permitirnos ser más flexibles. Esto también sería bueno que lo pudiésemos aplicar con nuestros/as adolescentes.
  8. Para evitar el estrés y la ansiedad, fomenta tu autocuidado: Intenta hacer ejercicio y moverte, eso nos ayuda a reducir el cortisol ( que es la hormona que produce el estrés) y nos ayuda a generar endorfinas que son esas sustancias químicas que nos ayudan a sentirnos bien. Aprovecha este tiempo para aprender cosas nuevas, estudiar, leer ese libro que tanto tiempo has dejado de lado. Intenta dibujar, escribir…
  9. Ahora más que nunca es el momento de cuidar de ti, para poder así cuidar de las personas que más te importan. Intenta llamar a aquellas personas a las que quieres y se puedan sentir más solas. No dejes de dar cariño, da tus sentimientos a los/as demás y sobretodo a ti mismo/a.
  10. Practica ejercicios de relajación: En youtube hay muchos videos que explican cómo meditar y cómo hacer ejercicios de relajación. Intenta hacerlo cada día. Genera un nuevo hábito que te ayude a buscar un poco de paz y que te ayude a vivir en el momento presente. Puedes empezar haciéndolo durante 5 minutos al día y puedes también animar a tus hijos/as a que lo practiquen contigo.
  11. Ahora más que nunca es importante vivir el día a día: Evita contar los días que pueden quedarnos de confinamiento porque eso no te ayuda a encontrar calma, todo lo contrario, puede fomentar tu sentimiento de impotencia.
  12. Realiza las medidas de higiene adecuadas ni más ni menos: Es importante no obsesionarnos con las medidas de higiene, vamos a tratar de realizar lo que nos han pedido que hagamos, pero vamos a evitar estar constantemente limpiándolo todo y lavándonos constantemente, esto fomenta nuestro estado de alerta y de ansiedad y además nos puede provocar un trastorno obsesivo- compulsivo.
  13. Al igual que es importante no estar constantemente controlando los síntomas, en los momentos en que te encuentres que estás demasiado pendiente de tu sintomatología o la de tu familia intenta realizar el ejercicio de escribir los pensamientos que hemos hablado más arriba. Ya que esto puede generarnos un trastorno de hipocondría.
  14. Busca un espacio para ti al día, un espacio dónde cómo madre o padre puedas disfrutar de un espacio de soledad para hacer algo que te pueda hacer sentir bien. Esto te ayudará a poder estar en paz contigo mismo y a rebajar el estado de malestar y ansiedad. Te ayudará a cuidarte para poder así cuidar.
  • Normas y límites con adolescentes.

Las normas y los límites nos ayudan a cuidar la autoestima de nuestros hijos/as y además fomentan su autonomía emocional. La autonomía desde el punto de vista emocional significa ser capaces de asumir nuestras propias responsabilidades y consecuencias. Además, las normas y los límites ayudan a los/as adolescentes a tener una guía y a saber hasta dónde pueden llegar.

En estos momentos de confinamiento, los/las adolescentes, necesitan tener unas normas y unos límites que le permitan vivir una realidad lo más “normalizada” posible.

Por ello es importante que tengas en cuenta las siguientes pautas:

  1. Establece una rutina: Sabemos que la situación no es la “normal” y a la que están acostumbrados, pero es fundamental construir una rutina para que nuestros/as hijos/as no desconecten de la realidad. Desconectar de la realidad tiene unas consecuencias muy negativas desde el punto de vista emocional. Los/las adolescentes necesitan una rutina que les haga ver que no están de vacaciones. Para establecer esta rutina, vamos a tener en cuenta que es normal que no se levanten a la misma hora que cuando tenían que ir al instituto, vamos a permitir ser un poco flexibles en ese sentido, pero sería muy positivo que al menos de 10:00 am a 14:00pm pudiesen estar en sus habitaciones realizando tareas del instituto o leyendo. Es probable que no rindan igual o que incluso no aprovechen estas horas para estudiar o realizar tareas, porque al igual que puede que haya ocasiones en las que en el propio instituto no aprovechen el tiempo, durante esta situación puede ser lo mismo. El caso es que a pesar de esto, es importante que respetemos ese horario “de instituto” que vamos a marcar, durante esas horas no se podrá realizar ninguna otra actividad que no sea la escolar.
  2. Es importante quitarse el pijama: Estar todo el día en pijama fomenta la apatía y no nos ayuda a entender cuándo es un momento de descanso y cuándo es de actividad.
  3. Reparte tareas de casa: Si hasta ahora tu hijo/a no tenía ninguna responsabilidad en casa, es el momento perfecto para hacerles parte de ello. En este momento podemos fomentar la solidaridad de nuestros/a hijos/as, la empatía y sobretodo el sentido de pertenencia y responsabilidad. Para ello, no hay nada mejor que poder delegar ciertas tareas en ellos/as. Tareas que sean acordes a su edad y que también les hagan sentir que son parte del funcionamiento del hogar. Por ejemplo: Si tienes hijos/as pequeños/as, es un buen momento para que tus adolescentes puedan hacer de “maestros/as” y ayudarles con las tareas del cole, cuidar de ellos/as, dar la responsabilidad de hacer la cena o los desayunos, fregar los platos, recoger la casa…
  4. Puede ser un buen momento para hacer un contrato conductual: Un contrato conductual consiste en un documento que realiza toda la familia donde cada miembro se compromete a una serie de cosas. Por ejemplo: Un documento donde queden reflejadas al menos dos tareas a las que nos comprometemos a cumplir y qué consecuencias puede tener el no hacerlas. Ahora más que nunca, los/las adolescentes necesitan tener claro y por escrito (para no dar lugar a confusiones) qué es lo que se espera de ellos/as y de lo contrario, cuáles serían sus consecuencias. En estos momentos, no podemos establecer la consecuencia de no salir a la calle, pero es importante hacerles responsables a ellos/as del no cumplimento de sus funciones.
  5. Establece consecuencias y no castigos: Para fomentar la responsabilidad y la autonomía es necesario establecer consecuencias. Consecuencias que sean ellos/as mismos/as las que los elijan, por ejemplo:

“Si recoges tu habitación podrás jugar a la play”. De esta manera les dejamos a ellos/as la responsabilidad de su elección. No les estamos diciendo “ hasta que no recojas no juegas” ( esto sería una frase en negativo que debemos evitar, porque se puede recibir como una amenaza y generar rechazo) cuando lo decimos en positivo, como en la primera frase, el mensaje que les estamos dando es: “Depende de ti, de tu elección jugar o no a la play”. Es muy importante que las consecuencias repercutan directamente en ellos/as, una consecuencia no puede ser que mi padre o mi madre se enfade conmigo. Una consecuencia es algo que me afecta directamente a mi.

  1. Da alternativas: Las alternativas nos ayudan a dar dos opciones para que nuestros/as adolescentes elijan qué es lo que prefieren hacer. Esto es muy positivo poder hacerlo ante situaciones en las que no podemos darle “carta libre” para que hagan lo que ellos/as quieran. Las alternativas siempre tienen que ir dirigidas a lo que como padre o madre necesitemos. Por ejemplo, si yo lo que quiero es que mi hijo/a coma verduras, puedo realizar estas alternativas: “¿Cariño que prefieres pollo con verduras o pescado con verduras?” , como veis, le estamos dando la oportunidad de que elijan pero la elección ya se la estamos dando nosotros/as porque lo que queremos es que se coma las verduras y en este caso, nos da igual hacer pollo que pescado. En el caso de que no quisiera ninguna de las dos opciones, la consecuencia no sería que nos enfadásemos con él o ella. La consecuencia sería quedarse sin cenar. Porque ha elegido no tener ninguna de esas opciones y las consecuencias tienen que afectarles directamente a los/as adolescentes.
  2. Intenta observar sin intervenir para no hacerte responsable de sus obligaciones: Ahora es un buen momento para fomentar su autonomía y para ello es necesario que sean ellos/as mismos/as los/las que se hagan cargo de sus responsabilidades. Con esto quiero decir que es muy importante que si hemos establecido un horario de tareas escolares y una serie de tareas del hogar, es importante no estar constantemente “encima” de ellos/as recordándoselas y vigilando si lo hacen o no. Vamos a delegar la responsabilidad, para ello podemos establecer una tablita en la cocina donde puedan marcar con una x cuando ya lo hayan terminado. Si al final del día vemos que hay alguna tarea que la han dejado pendiente, podemos ponerle una nota en su puerta o decir simplemente con una palabra la tarea que tienen por hacer: por ejemplo: “¡los platos!”, “¡A recoger!”… Vamos a evitar esa “rumia” en la que a veces caemos y así evitar constantemente “pedir explicaciones” y gastar nuestra energía intentando explicar porqué tienen que hacerlo o no. Al tener el contrato por escrito de las tareas que les comprometen, ellos/as ya saben qué es lo que tienen que hacer. Evitemos estar constantemente repitiendo con argumentos, si tenemos que hacerlo, simplemente digamos la palabra clave.
  • Manejar el conflicto y la comunicación de un modo saludable:

Puede que en estos días de confinamiento puedas sentirte más irritado/a e inestable, es normal dada la situación que estamos viviendo y a la que nunca nos habíamos tenido que enfrentar. Además, esta situación puede generar conflictos familiares con nuestros hijos/as adolescentes. Nuestro estado emocional y el de ellos/as pueden influirnos en el modo en el que nos comunicamos y nos relacionamos. Además, puede generar que estemos aún más pendientes de aquellas cosas que no nos gustan o que tienen un carácter más negativo. Por ello, es importante que podamos tener en cuenta de una serie de pautas para fomentar una comunicación sana y una mejora en nuestra capacidad de resolución de conflictos:

  1. Evita negar la emoción. Es una situación inusual, a la que no estamos acostumbrados y por ello es normal que aparzcan sentimientos de frustración, miedo , malestar, ira… No pasa nada por sentirlos. Es más, necesitamos dar permiso a nuestros hjijas e hijos así como a nosotros mismos para permitirnos expresarlas. En vez de animarles a que eviten sentirse así, podemos fomentar nuestra empatía y trasmitirles el mensaje de que no pasa nada, que tienen derecho a sentirse mal e incluso pueden llorar cada vez que lo necesiten. Ahora más que nunca, nuestros hijos deben vernos como un apoyo, que le entendemos y quel es permitimos expresar sus sentimientos.
  2. Recuerda: “No es tu enfado, es el suyo”: Necesitamos separar el enfado de nuestros hijos/as de los nuestros propios, ¿Qué quiero decir con esto? Es normal que en este momento, nuestros adolescentes se sientan más frustrados que nunca. Ellos/as, valoran y necesitan mucho estar en contacto con sus iguales, poder salir… En este momento de transición que están atravesando, donde buscan alejarse de sus familias para buscar su propia identidad, de repente se encuentran con que no pueden salir y eso no les gusta. Evitemos contagiarnos de su malestar, permitámosles sentirse mal pero diferenciemos cuándo es su enfado y cuándo es el nuestro. A veces nos cuesta aceptar las emociones de nuestros hijos/as, no pasa nada porque se enfaden, lo importante es que no permitas que ese enfado de ellos/as, te acabe contagiando también a ti. No es nada personal, es un enfado suyo, no tuyo. Recuérdalo!
  3. Fomenta la comunicación, pregúntale qué tal está, qué necesita pero sin “atosigar”, a veces sin darnos cuenta, con nuestras mejores intenciones estamos demasiado pendientes de ellos/as y fomentamos que se sientan controlados/as y agobiados/as. Vamos a permitirles tener su espacio de reflexión y que sean ellos/as mismos/as  los que expresen qué es lo que necesitan, sin adelantarnos.
  4. No evitemos tener conversaciones importantes, es decir, tenemos que seguir educándoles,  por lo cual es importante que podamos expresar qué es lo que esperamos de ellos/as. Pero necesitamos hacerlo de un modo claro y conciso, que no de lugar a dudas. En este momento, necesitan tener claro qué es lo que necesitan hacer y nosotros/as como padres y padres, tenemos que ser unos buenos guías.
  5. Focalízate en lo importante. Céntrate en lo importante, es necesario que tengamos claro qué cosas son negociables y cuáles no. Todo lo que forme parte de nuestros valores, no es negociable, todo lo que consideremos una falta de respeto, tampoco es negociable. Pero todo aquello que no tenga tanta importancia, es un buen momento para no tener que focalizarnos tanto en ello.
  6. Si estás demasiado enfadado/a STOP. Es importante fomentar una comunicación sana, por lo cual si estamos muy enfadados/as, o irritables, es necesario que paremos y que podamos ir a otro lugar donde nos podamos relajar y tranquilizar para después seguir teniendo la conversación. Es necesario evitar círculos de violencia, por lo cual si vemos que estamos ante una situación donde no nos estamos entendiendo, lo mejor será aplazar la conversación para otro momento en el que se pueda conversar.
  7. Ten pequeños detalles con tu pareja y con tu hijo/a. Deja mensajes o notas en tono de humor, bromas, recuerdos… con cosas que valoren los unos/as de los otros/as, con lo que más te gusta o más te hace sentir bien.
  8. Reflexiona: Es un buen momento para pararnos a replantearnos el modo en el que nos estamos relacionando con los demás. ¿Nos estamos comunicando del modo en el que realmente queremos o nos estamos dejando llevar por nuestras emociones?.
  9. El reto del gesto amable: Podéis proponeos hacer una pequeña acción por otro/a miembro de la familia sin que él/ella lo sepa, tener un pequeño gesto, preparar un desayuno, dejar una nota afectuosa o de motivación y al final del día sentaros a intentar adivinar quién es el que ha realizado un pequeño gesto y cuál ha sido. Esto ayuda también a focalizarnos en lo positivo y además también ayuda ante las situaciones dónde hemos podido tener un mal entendido o un “roce”. Nos permite separar qué es lo que no nos ha gustado de lo que significa la otra persona para nosotros/as. Nos permite transmitir el mensaje de: “ a pesar de haberme molestado esto, sigo queriéndote y demostrándolo día a día en pequeños gestos”.
  10. Aceptar quién es nuestro/a hijo/a: en el día a día hay muchos aspectos que desconocemos de nuestros/as hijos e hijas y es sano que exista esa independencia e intimidad. Esta situación nos ha llevado a carecer de ella y por tanto, nuestros/as hijos/as adolescentes se están viendo expuestos, obligados a contar ciertas cosas para poder continuar con sus vidas. Me refiero al hecho de que, a lo mejor, como padre/madre desconocías que tuviera pareja, que hubiera suspendido el último examen que te dijo que había aprobado o que sea fumador/a, por poner algunos ejemplos. Descubrir aspectos desconocidos de tu hijo/a puede llevaros a la confrontación. Es importante transmitir los sentimientos que os genera descubrir estas nuevas cosas, pero por otra parte, debemos entender que confiar en la capacidad de nuestros/as hijos/as para manejar sus vidas proporciona la autonomía necesaria también para abandonar el tabaco, por poner un ejemplo. Por ello, si has descubierto cosas de tus hijos/as que no te gustan, dale cierto tiempo para poder manejarlas de forma independiente. Por otra parte, dale valor a lo que has descubierto que si te gusta de él o ella, que es solidario/a; que cuida de su familia; que se mantiene positivo/a; que proporciona alegría en el día a día; que te muestra su afecto, etc. No permitas que esas pequeñas sorpresas no te dejen ver el ser tan maravilloso que es tu hijo/a.
  • Plaza España,1- 28944 Fuenlabrada (Madrid)
  • 91 498 90 87
  • De lunes a viernes de 09:00 a 14:00 h y de lunes a jueves de 17:00 a 19:00h. Horario de verano: julio y agosto de lunes a viernes de 9:00 a 14:30 h.